Nuestro compromiso para Cuaresma
A los que han estado viviendo en EE.UU. por bastante tiempo, y a sus hijos nacidos en aquel país, la entrada y salida de migrantes constantemente les recuerda los lazos entre ellos y América Latina y la región caribeña, como es el caso también con la gente en México que nos impactan parientes y amigos que regresan de los Estados Unidos al igual que los migrantes centroamericanos que pasan por México rumbo a nuestra frontera norte.
El asunto polémico de inmigración dentro de los Estados Unidos, al igual que el maltrato de los inmigrantes centroamericanos en México, nos recuerda siempre las raíces, y las luchas, que todos tenemos en común. Estas cosas nos hacen entender que somos un "pueblo sin fronteras".
En esta cuaresma, nos toca ayunar y arrepentirnos. Debemos recordar lo que nos dice la Biblia acerca del "verdadero ayuno". Dice "¿No es esta la clase de ayuno que he escogido: De soltar las cadenas de la injusticia, y desatar las cuerdas del yugo, de librar a los oprimidos y romper todos los yugos? ¿Acaso no es de compartir la comida con los que pasan hambre, y abrigar al pobre errante? ¿Y cuando ves a los desnudos, devestirlos y no dar la espalda a tu propio carne y sangre?".
Pienso que en esta temporada de Cuaresma, no debemos olvidar los mandatos de Dios, de "no dar la espalda a tu propio carne y sangre". No debemos permitir que los políticos, o los predicadores, nos separen de nuestras raíces. Y debemos apreciar mucho a los migrantes y los indocumentados porque constituyen un recuerdo constante de que somos un solo pueblo. El Evangelio nos recuerda que "en vez de tu vergüenza recibirás una porción doble, y en lugar de deshonra vas a gozar de tu herencia."
A veces ni siquiera queremos extender la mano a nuestro propio pueblo. Tenemos nuestros propios problemas, y no queremos el peso extra de problemas ajenos. Por lo tanto, damos la espalda a nuestra propia gente.
A pesar de las actuales dificultades económicas, conviene enviar ayuda a nuestros pueblos. Tal vez es hasta un poco más importanteactualmente. Debemos participar en las organizaciones que luchan porel bien de nuestro pueblo. Y es un momento para unirnos en contra delos políticos que atacan a nuestras familias.
Nuestros crecientesnúmeros constituyen nuestra fuerza, siempre y cuando recordemos lo que nos dice la Biblia "no des la espalda a tu pueblo".
En esta época de cuaresma, debemos comprometernos de nuevo con nuestra lucha común. Hay que ser muy claros con los políticos, decirles que estamos unidos y que no aceptaremos a nadie que pretende acosar a nuestro pueblo y separar nuestras familias.



















