Un libro de ultratumba

Franklyn Gutiérrez

Franklyn Gutiérrez

Foto: suministrada
PUBLICADO: EST Feb 27, 2013 12:01 am EST
NUEVA YORK — Franklin Gutiérrez es uno de los escritores dominicanos más ingeniosos de su país. Es profesor de literatura hispanoamericana y caribeña de CUNY, es Premio Nacional de Ensayo en República Dominicana, y condecorado por sus aportes a la literatura y cultura dominicanas con la Orden de Duarte, Sánchez y Mella.

Aparte de sus aportes a la literatura de ficción con reconocidos poemarios, libros de cuentos y su novela El canal de la delicia, Gutiérrez es recocido por ser el autor del primer Diccionario de la literatura dominicana, y en su incansable trajinar en busca de los novedoso, hace poco puso en circulación una de las obras más singulares del país: De Cementerios, Varones y Tumbas.

¿De dónde nació la idea de escribir De Cementerios, Varones y Tumbas?

—La motivación principal es que en la República Dominicana no existía ninguna obra que incursionara en el tema de los cementerios criollos y menos que enfocara el tema de la muerte como algo inherente al ser humano. Me gustan los retos.

¿Qué tipo de personajes aparecen en el libro?

—Aparecen difuntos de todos los niveles sociales y económicos, especialmente políticos, gobernantes, víctimas de tiranías y escritores. Hay también un grupo especial, el de los varones de los cementerios, formado mayormente por personas comunes de origen pobre.

¿Cuál de los sepulcros te resultó más difícil de localizar y cómo pudiste encontrarlo?

—El del poeta Juan Sánchez Lamouth. Visite más de una docena de veces los dos cementerios municipales de Los Mina, en Santo Domingo, sin éxito alguno. Todas las informaciones sobre su tumba conducían a esos dos camposantos. Finalmente, con la ayuda del escritor Felipe Jiménez, lo encontré en el Cementerio Nacional, en la avenida Máximo Gómez.

¿Cuál es la tumba más bella, arquitectónicamente hablando, y cuál la más humilde?

—El panteón de arquitectura más suntuosa lo encontré en el cementerio municipal de Moca. La tumba más pobre que observé en mi trayectoria por todo el país, es la del Varón del cementerio de Bayaguana.

¿Hay un cementerio en particular que te impresionó de tal modo que tú recomendarías como atractivo turístico?

—Hay dos, el Ornamental de La Vega, por limpio y bien organizado, y el municipal viejo de Santiago de los Caballeros, por la arquitectura y por la trascendencia de muchos de los difuntos que allí reposan.

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